Dirk Kremer-QMT; El interim management no funciona en organizaciones que no están dispuestas a cambiar
Hace apenas unos años, el interim management era un concepto poco conocido en España; hoy, se abre paso como una solución clave para liderar el cambio empresarial. Este modelo, que consiste en la incorporación temporal de directivos altamente cualificados para liderar proyectos estratégicos o situaciones de cambio acelerado, se consolida como una solución eficaz para empresas que buscan resultados inmediatos sin compromisos a largo plazo. Lo que hace unos años era una práctica poco conocida, hoy se percibe como una ventaja competitiva clave en procesos de crecimiento, transformación o internacionalización.
Sin embargo, no todas las empresas están preparadas para aprovechar este modelo. Dirk Kremer, fundador de QMT y presidente de Interim Management Worldwide, ha dedicado años a impulsar esta práctica en España y a acompañar compañías en procesos de transformación, crecimiento y reestructuración. Desde su experiencia, identifica claramente los contextos donde el interim management genera impacto… y donde simplemente no funciona.
¿En qué tipo de organizaciones no funciona el interim management?
“El interim management no funciona bien en organizaciones que no están realmente dispuestas a cambiar”, explica Kremer. “Cuando una empresa contrata a un interim manager pero espera seguir trabajando igual, sin cambios, el resultado suele ser insatisfactorio. El interim management implica acción, decisiones, cambio, y para ello es necesario tener valentía.”
Según Kremer, uno de los escenarios más complejos son las organizaciones con culturas muy rígidas o altamente politizadas. “Si la toma de decisiones está bloqueada por jerarquías internas, intereses personales, conflictos entre departamentos o falta de claridad en el liderazgo, el interim manager encuentra dificultades para ejecutar. No porque falte capacidad, sino porque el entorno no permite avanzar.”
También señala que el modelo pierde eficacia cuando no existe un mandato claro. “El interim manager necesita objetivos definidos, autoridad suficiente, apoyo desde lo más arriba y alineación con la dirección. Sin estos elementos, se convierte en un consultor más, cuando en realidad su valor está en ejecutar y entregar resultados en un tiempo determinado.”
Otro factor crítico es la resistencia interna. “Cuando el equipo percibe al interim manager como una amenaza o cuando la dirección no comunica adecuadamente su rol, se generan barreras innecesarias. El éxito del interim management depende en gran medida de la transparencia y del compromiso de la organización.”
Kremer también advierte sobre empresas que buscan soluciones rápidas sin asumir responsabilidades. “El interim management no es una varita mágica. Aunque se suele trabajar rápido, se necesita un mínimo de tiempo para llegar a resultados.
A pesar de estas limitaciones, el fundador de QMT subraya que la mayoría de las organizaciones que adoptan el interim management con una mentalidad abierta obtienen resultados significativos. “Cuando hay urgencia, necesidad de experiencia específica y voluntad de cambio, el interim management puede acelerar procesos que de otro modo tardarían años.”
Con una visión clara y basada en la experiencia internacional, Dirk Kremer concluye que el interim management no es solo una solución temporal, sino una herramienta estratégica poderosa. Sin embargo, como toda herramienta de alto impacto, su éxito depende de que la organización esté preparada para utilizarla de forma decidida y con un propósito claro.